Edward Bach


Trabajó al principio de su carrera como médico en hospitales londinenses, después como doctor de consulta también en Londres. Desde pequeño fue muy sensible y había sentido la necesidad de ayudar a los demás, fue por eso que se inclino hacía la medicina. Sin embargo, luego de un tiempo, sintió que no podía curar, tal como el quería, a través de los conocimientos que tenía como doctor académico.
Fue entonces importantisimo para el encontrarse con la obra de Hahnemann, un importante médico que, al igual que Edward, desesperado por las limitantes de la medicina tradicional, buscó algo más, otras formas que ayudaran a realmente curar. Hahnemann es el padre de la Homeopatía, una revolucionaria visión de ver la enfermedad, y de integrar al ser humano en un todo.
Bach trabajó entonces con la homeopatía, siguiendo en su busqueda de encontrar un metodo de sanación total, que no solo se enfocara en los sintomas. Su contacto con la homeopatía le trajo muchos reconocimientos y, desde luego, cambió su manera de ver las cosas. Pero no solo trabajo con ella. Uno de sus más grandes logros esta en el campo bacteriológico, en el trabajo mismo de laboratorio.
Trabajó intensamente y descubrió los nosodes, habitantes microscopicos del intestino. Estudió como digerian y procesaban el azúcar. Y así clasificó a cientos de bacterias analizadas y las separó en 7 grupos, de los cuales preparó vacunas, a modo homeopático, que se daban oralemente y que fueron un gran avance, reconocido con entusiasmo por sus colegas.
Pero tampóco esto satisfízo a Bach, quien decidió dejar todo. Cerro su laboratorio en Londres, quemó sus investigaciones y se fue a Gales, donde había crecido. Ahí se estableció, con la intensión de encontrar ese sistema de curación total que lo estaba llamando.
Poco a poco, conforme sus paseos por los campos de Gales se hacían más regulares, fue encontrando, uno a uno, sus remedios florales.
Cuentan que Bach salía a caminar, lleno tal vez de una emoción especifica, que lo conducía hasta la flor que necesitaba para resolver ese desequilibrio. Dicen que alguna vez abrumado de trabajo y con la autobligacion de avanzar y encontrar más remedios, salio a caminar, presionado y con la enorme carga que llevaba, encontró el Roble (Oak), remedio que se utiliza justamente para eso, para gente adicta al trabajo, en lucha permanente y con una presion autoimpuesta muy grande.
Poco a poco fue descubriendo el resto de las 38 esencias. Algunas así u otras, simplemente acercandose la flor a la nariz. Solo con hacer eso podía sentir las cualidades sanadoras de la planta. Entonces preparaba el remedio, lo probaba, y hacía estudios con sus pacientes.
Edward había encontrado lo que buscaba, un sistema simple, el más sencillo, que fuera barato y accesibles para toda la gente, lo más alejado posible de tecnisimos y lo más ligado al espiritu de la naturaleza, a Dios.

 

 

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